¿Quién fue Nellie Bly?

Existen muchas mujeres en el mundo que han sido capaces de realizar grandes azañas en tiempos en los que para ellas eran impensables…

En el campo de los viajes, una mujer que se dedicaba al periodismo fue, a su manera, una pionera. Ella fue Nellie Bly.

El verdadero nombre de Nellie era Elisabeth Jane Cochran. Nació en Pensilvania, Estados Unidos el 5 de mayo de 1864. Sus padres Mary Jane y Michael tuvieron quince hijos, pero Michael murió, de manera que Nellie ayudó a su madre a mantener a sus hermanos. Mary Jane se volvió a casar con un hombre que resultó ser violento y abusivo así que acabó divorciándose de él. Llegado el momento Nellie testificó a favor de su madre.

De niña, Nellie recibió el apodo de pinky después de que su madre la vistiera de rosa (en aquel tiempo no era un color común para las niñas como lo es hoy en día).

En una ocasión Nellie leyó en un periódico local un artículo llamado Para que sirven las mujeres. Su indignación y enfado fue tal que escribió una carta al editor del periódico. Este quedó tan sumamente impresionado que la invitó a escribir un articulo para el periódico. Después de eso el editor estuvo tan contento que le ofreció a Nellie un empleo a tiempo completo. Ella aceptó. Solía escribir sobre los derechos de las mujeres y su situación.

 

 

El apodo de Nellie Bly se lo puso su editor. Al principio él era reacio a ofrecer el trabajo a Nellie ya que las reporteras aún no eran aceptadas universalmente. A la larga sus artículos críticos no fueron bien aceptados por las empresas y recibió muchas criticas, de manera que decidió marcharse a Nueva York.

Estuvo unos meses sin encontrar trabajo pero finalmente un periódico de la ciudad la contrató como reportera. Corría en año 1887, y algunos de los trabajos que le fueron encomendados  consistían en que Nellie se infiltrara en determinados lugares con el objetivo de llevar a cabo investigaciones. En una ocasión se infiltró como trabajadora de una fabrica de explotación, pero la experiencia que la marcó especialmente fue la que vivió interna en un hospital psiquiátrico durante diez días. El lugar escondía cierto misterio macabro, ya que los internos en dicho hospital raramente salían de él con vida, y los ex trabajadores no se atrevían a denunciar las malas condiciones del lugar.

Los representantes del periódico prometieron a Nellie que la rescatarían del psiquiátrico pasados diez días. Para poder infiltrarse, Nellie, que en aquel entonces tenía 23 años, tuvo que fingir ser una desequilibrada para poder engañar a los medicos que efectivamente tenína una mente trastornada.

Las isla de Blackbell ser construyó con el objetivo de acoger a personas incapaces de integrarse en la sociedad.

Lo que vio allí fue mil veces peor de lo había imaginado. El interior del lugar estaba  abarrotado de pacientes, había el doble de los “permitidos”. Pasillos llenos de enfermos, comida horrible: pan, sopa acuosa y frutas en mal estado. El agua estaba muy sucia, de manera que solo los más desesperados se atrevían a beberla. Nadie limpiaba los restos de comida que quedaban en el suelo de manera que todo el recinto estaba infestado de ratas. Algunos pacientes ni siquiera estaban enfermos, solo eran pobres o no entendían el idioma, además eran constantemente maltratados, los golpeaban y los colgaban del techo, y por si esto fuera poco, los obligaban a ducharse con agua helada. Nellie y el resto de pacientes eran obligados a estar sentados de 6 de la mañana a 8 de la tarde en unos bancos duros e incómodos, sin poder moverse o hablar, si lo hacían, recibían su castigo. Pasaban frío y no disponían de ropa de abrigo.

Los enfermos que de verdad necesitaban ser atendidos no recibían el tratamiento adecuado. Aquellos que intentaban informar a los médicos del horrible trato no eran tomados en serio, es más, eran castigados cruelmente.

Pasados los diez días, Nellie fue rescatada. Escribió un articulo llamado Diez días en una casa del locos. La gran repercusión que causó este artículo hizo que los responsables del hospital fueran arrestados de inmediato y la situación de los enfermos mejoró. La joven reportera afirmó en su artículo que cualquier persona sana como ella, terminaría trastornada de por vida después de pasar dos meses en aquel lugar.

Pronto surgió un nuevo desafío para Nellie: superar el récord del famoso personaje literario de Julio Verne, Phileas Fogg en La vuelta al mundo en 80 días. Al principio, el periódico que le hizo el encargo prefería la figura de un hombre, pero Nellie insistió en que ella era la persona adecuada para dicha misión.

La joven partió llevando consigo apenas equipaje: el vestido que llevaba puesto, un abrigo, varios cambios de ropa interior y una pequeña bolsa de tocador. Subió a un barco y zarpó rumbo a el viejo continente.

A su vez, un periódico rival patrocinó a otra reportera, Elisabeth Bisland, que partió en dirección opuesta iniciando una carrera para disfrute del público.

Durante el viaje Nellie se encontró con el mismísimo Julio Verne, el cual la animó a superar la marca de su personaje ficticio. Visitó una colonia de leprosos en China y compró un mono en Singapur. Cuando la joven llegó a Hong Kong se enteró de que estaba en una carrera y que su competidora iba en cabeza.

Finalmente Bisland recibió la información incorrecta sobre el vapor que la llevaría de regreso a los Estados Unidos y se vió obligada a viajar en uno mucho mas lento.

Nellie completó el viaje en primera posición. Tardó un total de 72 días, 6 horas, 11 minutos y 14 segundos. (4 días antes que su competidora y casi 8 días antes del objetivo de Fogg)

Después de este gran éxito, los jefes de Nellie no le ofrecieron ninguna bonificación por su azaña y renunció. Pero después de su viaje no le faltaron oportunidades de trabajo: asisitió a conferencias y  hasta escribió un libro. Más tarde, acabó volviendo al periódico después de las suplicas de los editores.

Nellie se casó con un rico fabricante de acero, pero quedó viuda a los pocos años. Poco a poco fue superando su pérdida y en 1914 viajó a Austria para visitar a una amiga pero allí se encontró con el estallido de la Primera Guerra Mundial. Al ver la circunstancias en las que se encontraba, Nellie contacto con un antiguo editor y pasó los cinco años siguientes trabajando como corresponsal de guerra. Fue la primera mujer estadounidense en realizar un trabajo como este.

En 1919 Nellie regresa a Nueva York para continuar escribiendo una columna popular y se involucra en asociaciones benéficas. No deja de escribir hasta su muerte por neumonia, en 1922 a la edad de 57 años.

Afortunadamente pudo disfrutar de ver como las mujeres ejercían el derecho a voto antes de morir.

Sus acciones han convertido a Nellie Bly en una fuente de inspiración para muchos hombres y mujeres.

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