Escenarios clásicos en las películas de Disney #1: la Cenicienta

Esta semana os traigo la primera entrega de una nueva sección. Algunos ya sabéis que soy una fan empedernida de las películas de Disney y hacía tiempo que tenia esta idea en mente: se trata de un pequeño análisis de ciertos escenarios que hemos visto es las películas clásicas de Disney.

El primer clásico de Disney que he seleccionado no es otro que la Cenicienta, que se entrenó en cines en 1950. Esta historia tiene muchas variantes en cuanto al origen y el argumento.

En la versión Disney nos situamos en algún lugar descrito como “muy lejano” en lo que parece ser, a mediados del siglo XIX. La casa, o mejor dicho, el castillo señorial en el que vive Cenicienta pertenecía a su padre, un caballero viudo muy bondadoso que además, era muy rico. Como ya sabemos, tras el fallecimiento de este, Cenicienta queda al cuidado de su madrastra: Lady Tremaine, una viuda de buena familia que resulta ser muy malvada. Tanto ella como sus dos hijas se dedican a malgastar la herencia familiar hasta el punto de que Cenicienta se convierte en una sirvienta en su propia casa.

La forma del castillo nos recuerda mucho a los castillos que aparecen en otras películas de Disney, y que en su origen, su creador se inspiró en el castillo de Neuschwanstein, en Alemania.

En otras imágenes del exterior del castillo seguimos viendo un estilo muy señorial totalmente abandonado por el paso de los años, sombrío y sin vida pero con la huella totalmente impregnada de lo que antaño fue un jardín de ensueño.

Si pasamos al interior del castillo los escenarios son muy distintos. Aun se conserva la imagen de una elegante casa señorial gracias a la labor de Cenicienta. Sin embargo, en la zona en la que ella tiene sus aposentos, vemos la gran brecha que separa a ricos y pobres y como Cenicienta ha sido expulsada de un mundo de comodidad a la más absoluta miseria.

El gran castillo del rey nuevamente nos recuerda al del Neuschwanstein pero mucho más grande, majestuoso y en su máximo esplendor. Los interiores son infinitamente clásicos y lujosos así como el mobiliario y los atuendos de los que lo habitan. Las pocas imágenes que aparecen del exterior del castillo muestran una zona ajardinada  sutilmente cuidada, digna de un castillo de la realeza antigua.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *